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viernes, 2 de enero de 2009

Paramnesia

No debe existir espacio más frío que el consultorio de un analista.
Un sillón, una silla, algunos libros, y tal vez un mesita con adornos. Una ventana que no mira a ningún lado y una pipa que jamás se usó. Pero, también puede ser un buen lugar, siempre depende con qué se lo compare.


-Sí, ya sé. Es la paramnesia…-
-Pero no dije nada. ¿Cree que iba a decir precisamente eso?-
-No lo creo, lo sé. Creer y saber son cosas muy diferentes, pero eso usted bien lo sabe, ¿no?-
-¿Por qué cree que conoce lo que diría?-
-Es lo mismo que me pregunta hace meses. ¿Encontró una respuesta? Claro que no, sólo se limita a repetirme que es paramnesia… Qué clase de explicación es esa? ¿Este título es necesario para no responder nada?
¿Alguna vez tuvo un deja vú? Imagínese tenerlos todo el día-
-Cuénteme qué recuerda de su vida antes de estar acá…-
-Ahí vamos de nuevo…-
El paciente se pone de pie, mira por la ventana y comienza:
-Era jueves, hacía frío. Salía del trabajo como todos los días, abandonando la miseria de ser un empleado más de un multinacional que abulta cuentas en otros países y enflaquece bolsillos locales…
Cuando fui a cruzar la calle, me frené… sabía que un auto amarillo iba a doblar la esquina a toda velocidad… me vi atropellado, agonizando… El auto amarillo dobló! ¿Cómo podía saberlo?
Pero era sólo el inicio
¿por qué ese día? No lo sé, pero de ahí en más todo me es familiar, como si ya lo hubiese vivido.
¿Imagina lo aburrido que es entablar una conversación y saber qué va a responder el otro? ¿Para qué empezarlas? Escuchar las respuestas de los programas de preguntas de la televisión antes; saber para dónde va a patear el jugador rival; de qué lado va a caer el dado… Sí, a mí también me pareció interesante al principio. Y confieso que gané unos cuantos pesos…
Pero las cosas se fueron complicando. La desconfianza se convirtió en mi peor enemigo.-
-Entonces usted cree que ve el futuro…-
-No, usted cree. Yo lo sé.
Pero pronto me convertí en un bicho raro… Agradecí muchas veces no estar en la edad media, hubiese terminado en una pira, o en la horca, o arrojado extramuros con una catapulta… en el mejor de los casos.
Todos sabemos que la historia es cíclica y que para adivinar los errores que cometerán desde el Gobierno no es necesario ver el futuro, pero alguien se molestó mucho-
-¿Ahora resulta que está acá por una conspiración del Gobierno?-
-No importa lo que le responda, usted no me va a creer… ni lo sabe.
Lo cierto es que estaba en el hipódromo cuando me fueron a buscar.
Uno puede ser un pobre tipo, con alguna que otra ventaja pero, tiene su honor y convicciones. No me interesaba trabajar para ellos… El problema es que no era una opción.
El psiquiatra amaga con hablar pero es interrumpido:
-Sí, lo sé…

¿De qué puede ser útil un tipo que no ve más allá de 10 minutos? Parece que de mucho, y fui descubriendo un mundo totalmente ajeno para mi, de conspiraciones, secretos y confabulaciones.
El médico se inclina ante un mueble con puertas, el paciente, de espaldas dice:
-No, gracias. Preferiría un whisky, pero sé que no puede darme uno-
El profesional parece no perder la capacidad de asombro, saca un vaso y se sirve agua.
-El primer día no fue tan difícil… debería haberlo hecho difícil, para que no me molestaran más… Me preguntaron algunas cosas, respondí, ya sabía lo que me preguntarían después así que los dije antes que me preguntaran… fue un error…
Al segundo día la rutina era la misma, pero conectado a unos cables inútiles, que iban hasta una máquina que no hacía nada, la sinceridad fue más fuerte, es un defecto que tengo que pensé era virtud.
En el tercer día un hombre me apuntó con una 9mm, claro que cuando sacó el arma yo ya estaba abajo del escritorio. Ahí comenzó el calvario.-
El analista lo quedó mirando, pero evitó hablar para no darle el gusto, pero el hombre no continuó el relato.
-Usted sabe muy bien de qué se trata todo esto, por eso nunca me preguntó por mi padre, por mi infancia, ni buscó culpables en mi pasado como hacen ustedes…
No lo voy a dejar con la duda, doc!
Primero hacía vigilancia con la seguridad presidencial. Es una gran ventaja saber qué loco hará qué cosa. Aunque convengamos que los presidentes se relacionan poco con la gente, y cuando lo hacen es gente de ellos. Pero, era útil… con gusto hubiera trabajado para Kennedy en eso, o con Lennon, claro que sí!.
Después vinieron los “favores” más complicados.
-Bu…-
-Sí, ya sé. Es hora. Nos vemos en la próxima… Y como siempre, no terminaré de contar nada y usted volverá a escribir en ese informe: Paramnesia…-



Ese frío consultorio era, al menos, más decente que estas cuatro paredes acolchonadas.

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